Una migración web suele ser necesaria cuando la página necesita mejorar rendimiento, seguridad, escalabilidad, mantenimiento o posicionamiento. También puede ser necesaria por un cambio de proveedor, una renovación del diseño, una reestructuración de URLs o una decisión estratégica de negocio.
Uno de los casos más frecuentes es el cambio de hosting. La web carga lenta, el servidor falla, el proveedor actual se queda corto o se necesita un alojamiento más rápido, estable y fácil de administrar. En estos casos revisamos compatibilidad, base de datos, versiones de PHP, caché, SSL, DNS y rendimiento antes de mover la web.
Otro escenario habitual es el cambio de CMS o plataforma. Una empresa puede querer pasar de una web antigua a WordPress, de WooCommerce a Shopify, de PrestaShop a otra solución, o de un desarrollo heredado a una plataforma más fácil de mantener. En estos casos, además de mover datos, hay que revisar estructura, diseño, funcionalidades y SEO.
También realizamos migraciones con cambio de dominio, rediseño web, reorganización de URLs, tiendas online, webs multidioma, aplicaciones web, áreas privadas e integraciones externas. En todos los casos, la planificación es clave para reducir errores y evitar pérdida innecesaria de visibilidad.